Descansa el bucle de pánico. Una ruptura del tiempo, una
calma anunciada.
La locura volvió a su estática, y al fin pudieron madurar
viejos rencores.
Qué rara es esta frialdad artificial. Qué diferentes los
excesos. Tan sólo el espectro de sus gritos me hipnotiza.
Conocer un silencio es un placer terrible. Una delicia muy
violenta, un delirio póstumo. Son las palabras más duras de una tregua muy
lenta.
Todo esto no es más que el valor de un incendio emocional.
Todo esto no es más que la historia de un carácter.
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